Stonehenge: mi experiencia dentro del círculo de piedras
La peregrinación wiccana que permaneció durante años en mi lista de sueños hasta que las piedras dejaron de ser una fotografía Siempre digo que los wiccanos tenemos nuestro propio mapa de peregrinaciones. Y si bien no existe el Vaticano pagano (aunque si una suerte de inquisición, ejem) ni una agencia celestial encargada de sellarnos el pasaporte, afortunadamente, sí hay lugares cuyos nombres aprendemos a pronunciar como si fueran una promesa. Irlanda, por ejemplo, ocupa una parte importante de ese mapa. Allí están Newgrange y, en mi caso, la visita a Kildare , la tierra de Brighid, es más que obligatoria. También Glastonbury , que la tradición y el imaginario artúrico la identifican como Avalon. Pero, por encima de todos esos destinos — al menos en mi caso — , aparece Stonehenge. Creo que casi todos quienes transitamos por estos caminos hemos fantaseado alguna vez con estar allí durante el solsticio de verano, recibir el amanecer junto a miles de persona...


