Narbonne: seis horas, dos mil años de historia y demasiadas novelas posibles
Seis horas en Narbonne bastaron para descubrir una ciudad de piedras romanas, canales, santos inesperados y calles que parecen esconder novelas Las personas que visitan ciudades, pero somos los escritores quienes las traducimos. Esa fue la loca conclusión a la que llegué después de pasar seis horas en Narbonne con dos compañeros de la Alliance Française de Montpellier. Y es que mientras ellos admiraban monumentos sorprendidos y mirando su guia, yo me la pasé ocupada buscando símbolos ocultos en vitrales y edificios y enamorándome de poemas escritos en paredes. Creo que escribir hace eso contigo: te da la incapacidad absoluta de mirar el mundo de manera superficial. Cada calle parece esconder una historia. Cada rostro parece cargar una memoria. Cada piedra quiere hablar. Y Narbonne tiene muchas piedras. Muchas. Más cerca de Montpellier de lo que parece Una de las mejores cosas de vivir en Montpellier es descubrir que hay lugares estupendos casi al alcance de unos cuantos kilómetro...



